miércoles, noviembre 18, 2009

Zzzzzorry

Cada vez que alguien a quien admiro me defrauda empiezo a cuestionar más mi juicio que el rumbo creativo del susodicho (aunque luego tomo el rumbo original, claro). Y no es la primera vez que me pasa con Almodóvar, un director con una filmografía que evaluada en conjunto me ha proporcionado más placer que rechazo, pero que así como es capaz de hacerme carcajear y conmoverme, también puede ponerme los pelos de punta al reconocer sus trucos, manías y en general las costuras y remiendos narrativos que conforman su obra. Porque Pedrito es más un narrador que cineasta, aunque siendo más precisos se trata de un esteta cuya materia prima principal son los sentimientos: y eso significa que trabaja con los mismos elementos que el folletín (que luego mutaría en telenovela), pero jugando a trastocar roles y colocando a sus personajes en límites emocionales y vericuetos morales donde siempre termina evidenciando -y hasta reivindicando- lo contradictorio del comportamiento humano. Hasta aquí vamos bien (or so I think): No tengo nada en contra de que romantice el delito como en la operática Matador o en la trágica La Ley del Deseo, ni que banalice el abuso sexual en Pepi, Lucy, Bom y otras chicas del montón o Kika, por el contrario creo que sus mayores aciertos en sus mejores películas han sido exacerbar los elementos como un cocinero que abusa de la pimienta. Como en Mujeres al borde de un ataque de nervios, Átame o Todo sobre mi madre. Pero no se si tenga que ver con la idea que Almodóvar mismo tiene de "madurez artística" o simplemente porque aquella persona chispeante y rompedora no existe más y solo queda un cincuentón indigestado de halagos, enamorado de las formas y estilos del pasado, pero con muy poca sustancia emocional y mucha zalamería narrativa.

Podríamos especular con que Los abrazos rotos maneja un tema que le elude particularmente o que ha intentado deshojarlo -sin tino- de toda obviedad para favorecer a la forma, como pasó -con apenas mejor fortuna- en La mala educación, pero es una pena para quienes esperábamos algo a la altura de la menos ambiciosa pero mucho más congruente Volver, con una Penélope Cruz a años luz de esta Lena nacota y desabrida (una especie de Lucia Mendez ibérica, aunque sin la bis cómica involuntaria) con la que cuesta trabajo sentir empatía o siquiera interés. Lo mismo va para el personaje que encarna Luis Homar, un guionista ciego buscando venganza sin perder su cachondez, una especie de alter ego sublimado cuyo rictus trágico y espíritu decadente lo hace tan antipático como al director obsesionado con su niñez en La mala educación o aquel acosado por un Antonio Banderas en plan fan-fatal.

De las formas ya sabemos, encuadres imposibles, ambientación un poco menos chillante a la acostumbrada, con detallismos inútiles, énfasis como vibrato de Alejandro Sanz creyendose cantaor (aunque en realidad nadie canta o hace playback esta vez, como si ese fuese su unico elemento kitsch) y lo peor, una Blanca Portillo creyéndose Meryl Streep con paño…
Podría seguir, pero la neta -la neta- me da harta flojera.

3 comentarios:

pal dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
pal dijo...

No la he visto... te resumo lo que pienso de Almodovar, aunque no es que yo sea ni de lejos experta en cine.Igual.
Lo que más me gusta(ba) de Almodovar era su "frescura'e raja"- que decimos en Chile- porque se le ocurría un argumento y ZAZzzzzzz, lo ponía en práctica. Era como una banda punk de las de los inicios, agresiva y sin técnica, siendo justo eso lo técnico.
Pero me aburrió.
Me dieron ganas de decirle: ok ya entendí.
Y me bajé con "átame", que ya no era lo que fué, pero por eso mismo: más dinero, mejor foto, pero yo ya había entendido, no necesitaba más.
Me volví a subir con "todo sobre mi madre"... "hable con ella"...ahí había algo nuevo... una especie de resignación a que todos nos volvemos viejos, si no nos morimos y no le quedó otra que sincerarse.
(Fin del tema punk)

De ahí, casi morí con "volver"... qué bien hecha... que historia redonda... lo que tu llamas menos pretenciosa, yo lo llamo resignada: esa era la historia y no la intervino con nada.
Y conste que opino (i, i, i belive) la Cruz es lo más mala actriz que se ha visto desde Lupita Ferrer (y/o la Mendez, por mi elige tú, jejejeje).Pero ahí donde la puso quedó bárbara, la vieja esta.
Y ahora qué quiero decir si ni vi la película esta que nombras?? Ah???

Que yo también tomo al Almodovar así, tal como es y no tengo que verle tooodas sus películas YA.
Pero te juro que si ha madurado, y se le nota en cuanto entiende que el ego del adolescente ya no le da las alas que le dió y se resigna a que entró en otra cosa, seguro produce alguna cosa fantástica.
Y tienes razón, la contradicción en la conducta humana es lo que une su obra, no su ego.

Kisssessss and roses (o eran guns??)

ps ya sabes, si me paso, me borras. No me ofendo.

Manuel dijo...

Tienes razon, Pal. Aunque sigo pensando que su madurez creativa se tropieza muchas veces con una falta de autocritica bastante irritante. Sigo siendo fan, pero yo tengo reservas hasta para ser fan pues (lo cual me hace el anti-fan) y realmente estaba esperando que todas las malas criticas que habia leido estuvieran equivocadas (http://www.elpais.com/articulo/cine/he/hecho/merecer/elpepuculcin/20090318elpepicin_2/Tes), pero tuve que darles toda la razon o al menos un tanto a cada una. Esto es una pelicula sin pies ni cabeza, ni ganas de encontrarselas.
Saludos!