miércoles, mayo 09, 2007

Calorías VS Caracteres

¿Cuántas calorías por línea sera un cuento de Mary Gaitskill en la escaladora? Yo soy muy malo para las matemáticas, pero quemé más de 400 calorías durante 22 páginas de Daisy’s Valentine mientras pedaleaba el aparato a resistencia de 12 puntos (que no me pregunten que clase de puntos de resistencia son esos) en un lapso de 40 minutos que se me fueron como agua. Agua que se quedó instalada en mi frente, mi camiseta y mi ropa interior.

Por azares del destino o por un sentido del humor macabro, ayer mi sudor apestaba más que de costumbre, como tocado por la pluma de esa escritora inclemente y apaciblemente hija de puta, de ese tipo que adoras al tiempo que temes y que si no de hermana al menos la querrías como amiga o conocida de esas que ves de lejos diciendo -más fascinado que horrorizado- pinche vieja freak, con sus pelos cayéndole en la cara pálida y con marcas en las muñecas. Muy vieja para ser emo-girl y muy lista como para siquiera cuestionarse si es estigmatizada por no interesarse en lucir atractiva. Más allá de todo, concentrada y divertida en sus propios demonios, ensimismada en un mundo interior hecho a medida sin por eso ser autocomplaciente.

Así como de seguro estaba siendo yo juzgado por cometer el sacrilegio de leer en un lugar donde el diálogo más contundente es entre un adolescente -de todas las edades- con sus tríceps o sus pectorales reflejados en el espejo, diseñando la maquinara destructora con la que salir y conquistar el mundo, mirando por encima del hombro henchido a flacuchos indefensos u obesos mórbidos, deteniendo el aire con un torso definido que a la vez sostiene una cabeza cada vez más y más ligera… cada vez más y más pequeña...

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