lunes, mayo 19, 2008

before&after

Uno es un enfermero militar bajito de nalgas fabulosas. El otro un gordito simpático y cachondo invitándome a un hotel. Yo, movie whore style, respondo que no hago eso de los hoteles, sólo por agregarle chispa al diálogo (sería algo así como I don´t do hotels en una sitcom de HBO). Me divierte esa comedia del ligue, pero me aburre rápido (señal de que estás envejeciendo, me han dicho varios) y cuando siento que los comentarios o las actitudes están fuera de guión me alejo. Yo sería de esos directores que no trabajarían con actores que improvisan y cambian el diálogo, me gusta lo impredecible siempre y cuando esté bien planteado (obvio que también me encantan los contrasentidos).

Uno insiste en que le encanta mi trasero y quiere urgar en él (se molesta cuando le digo que donde se urga se llama culo) y el otro dice que quiere explorarlo todo, sin dejar una peca que contar (es obvio fan de canciones de la formerly known as Lucerito). Ambas advertencias disfrazadas de promesas me dan risita y mis interlocutores fingen molestarse por mi incredulidad y sorna. Creo que todos tenemos claro que cualquier arreglo hecho en ese lugar es letra muerta. Igual anoto sus números telefónicos para engrosar mi listado de números meaningless y al hacerlo extraño (y es la primera vez que uso esa palabra desde mi cambio de residencia -creo) esos mensajes obscenos y esas llamadas que te erizan la piel y te hacen reír al mismo tiempo, extraño hablar el mismo lenguaje corporal con alguien y no perder el tiempo con formularios eróticos.

Para mi, en el sexo lo único imperdonable es verbalizar lo predecible, las palabras deben ser siempre para honrar la experiencia no para premeditarla. Por eso es tan disfrutable hablar del sexo una vez que ha sucedido y que has pasado a lo siguiente. Ese poder evocador es lo que más me gusta, porque estimula la imaginación y el lenguaje sin quitarle al cuerpo su memoria propia.

3 comentarios:

Unknown dijo...

Pero clins, ¿los dos te estaban invitando al mismo tiempo o uno después del otro? Porque si era al mismo tiempo, ahí sí parecería una comedia de HBO. Un enfermero militar, un gordito simpaticón y Mister Big Ego (es broma :P) en un bar buscando cogedera y el significado de la vida... y como invitada especial una actriz ochentera que quiere "revivir" su carrera. Yo si lo vería (si tuviera bichuras).

Anónimo dijo...

m. reloaded hehehe, never change...

Manuel dijo...

No fue al mismo tiempo, pero sí en el mismo lugar. A una hora en que los criterios de selección están de lo más relajados (no por restarme méritos, pero así es esto). A mi las multitudes no me gustan ni en foto y te soprenderías la de celebridades ochentosas con las que se topa uno en cada traza.
Anó, pa qué cambiar si lo de uno es moda.