lunes, julio 03, 2006

:(

Había una vez un país de cuento de hadas, dividido entre quienes añoran la Edad Media y en quienes no tienen idea de cómo pero piensan que las cosas tienen que cambiar. Una minoría que todo lo tiene claro pero no hace nada por imponer su claridad a los demás para así seguir teniendo a quien llamar Pendejo y preservar entre oreja y oreja esa calidad excepcional de minoría ilustrada.
Hubo una vez un país que le apostó a la familia, ese invento milenario y represor que se sostiene entre la compulsión procreadora y una estabilidad de pos-it’s, basada en un dibujo de kinder que no permite alteración alguna porque si te sales de la raya se viene todo abajo.
Hay un país caminando entre la cuerda floja sostenida por dos dinosaurios que juegan con ella, esperando al próximo habitante de una silla cada vez más decorativa, chapeada en brillante ridículo, barroca hasta la náusea, que alguna vez quiso significar algo y que sueña para sí misma un futuro de baratija en un mercado sobre ruedas.
Hubo un sueño tramposo llamado democracia que mientras más se hace realidad más se bautiza a sí mismo como pesadilla.
¿Tantos millones de votantes ubicados de uno y otro lado de las encuestas no pueden estar equivocados? Cuando la democracia está diseñada para institucionalizar el error, la burla se convierte en el tipo de cambio más estable que soñó cualquier economía.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Por quien votaste Manuel?

Anónimo dijo...

"Una minoría que todo lo tiene claro pero no hace nada por imponer su claridad a los demás para así seguir teniendo a quien llamar Pendejo y preservar entre oreja y oreja esa calidad excepcional de minoría ilustrada"

no pudo decirse de mejor manera.

Además esos pendejos siempre sirven para tener a quién echarle la culpa de los cambios que no entendemos o que no queremos impulsar

Anónimo dijo...

VIVAN LOS RICOS, ELLOS SI SABEN GOBERNAR ESTE PAIS

Luis Lope dijo...

No veo en este país ni a los que añoran a la Edad Media, ni a los que tengan idea de cómo cambiar.

Ni los que votamos por Calderón añoramos la Edad Media, ni los pejistas tienen idea de nada.

Luis Lope dijo...

Rectifico: los pejistas no son una minoría, sino un polo. Las minorías siempre brillaran (¡y mucho!) por su ausencia.
Supongo que el resultado es, en un afán neoromántico y pseudoidealista: "yo tengo la razón, pero que las cosas sigan igual, para seguir teniéndola."

Manuel dijo...

"Ni los que votamos por Calderón...": ja!
La razón es lo de menos, lo que habrías tener es vergüenza, bato.
Y aclaro de una vez: esto no es un foro, El Universal tiene harto espacio para estas discusiones. Este espacio NO es democrático.

Manuel Llanes dijo...

Duro, pero justo. Saludos.