martes, agosto 30, 2005

Crush

Anoche lo vi tan conciente de su belleza y tan displicente como siempre.
Venía de hacer deporte y por primera vez vi sus piernas, que son exactamente como las imaginé: dos.
Me senté detrás de él, saboreándome su nuca y sus brazos al recargarse en el respaldo del asiento y entrelazar sus manos detrás de la cabeza.
Sólo alcanzaba a ver parte de su mejilla izquierda, su oreja y una patilla larga y espesa. Sin embargo, me sé su rostro de memoria, sus ojos negros, su ceja espesa y sus labios que yo no sé si son bembones o piden beso.
Siempre me ve de reojo y yo finjo que no le presto atención.
Al retirarme él continúa sentado y camino con la tentación de mirar atrás... sólo me animo cuando estoy lo bastante lejos como para que no me vea, pero me ve. Sólo para voltear inmediatamente hacia otro lado.
¿Qué es esto: la secundaria?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

El flirteo es delicioso y mejor si el sujeto en cuestión es buga... incluso a veces el flirteo llega a dar más gustito que cuando finalmente cae el pichón...

Manuel dijo...

Pues no sé si a esto se le pueda llamar flirteo, porque se nota que el interesado soy yo.
Por otro lado, el pichón no es buga: nadie es perfecto.

sylvíssima dijo...

cómo nadie?
y tú?
y la arpía?

la subestimación es el tema de la semana...