viernes, noviembre 26, 2004

Entrevista apócrifa con Mr. Tanga

Diálogo de sordos

-...¿Que no entienden que todo esto es un complot de la izquierda para desprestigiar todo el trabajo que he hecho todos estos años?

Sí, pero qué tienen que ver esas sospechas de complot con las facturas de tangas y esas cosas...

-No sé de qué están hablando. Todo lo maquilaron ellos para desprestigiarnos...

Sin embargo, hay toda una serie de gastos que no tienen nada que ver con las clínicas de atención a la mujer que ustedes dicen haber construido con el dinero que les dio la Secretaria de Salud. ¿O tiene que ver esto con las exigencias de vestuario de las empleadas?

-No se quiera pasar de listo. Nos quieren juzgar como si fueramos servidores públicos y no lo somos. Nuestro trabajo es de asistencia social.

Pero ustedes están haciendo ese trabajo con dinero de una institución pública. De hecho, era dinero destinado a políticas de prevención de enfermedades de transmisión sexual y que yo sepa ustedes atienden mujeres embarazadas. ¿Desde cuándo el embarazo es una enfermedad?

-Desde que la izquierda ha querido tratar a esos bebés como si fueran virus. Son criaturas indefensas que no tienen culpa de haber sido concebidos.

Ya. Pero eso podría haberse evitado si el uso del condón estuviera generalizado, ¿no cree?

-El condón no es el punto. El punto es el ejercicio indiscriminado de la sexualidad, la falta de valores. La falta de Dios (la mayúscula es a petición del entrevistado) en la juventud actual.

¿Y en qué escala de valores y de presupuestos entran las tangas que son el punto de esta denuncia de mal uso de fondos públicos?

-No me quiera embaucar. Esos son inventos.

¿Cómo piensan defenderse de esas acusaciones cuando hay pruebas que certifican el gasto en esos artículos?

-Con la ayuda de Dios y de la gente de buena voluntad que confía en nosotros y que sabe de nuestro trabajo. Hemos salvado la vida de miles de infantes.

Si. Si echamos un vistazo a las alcantarillas del DF, o las esquinas repletas de lava-ventanas. Las estadísticas de abuso infantil y abandono les deben estar muy agradecidas.

-Pero están vivos que es lo importante.

Sí, porque la necrofilia no es muy bien vista, ¿no?

-Es usted un cerdo.

Pero si yo no inventé nada, Sr. Serrano. Ni siquiera lo de las tangas, ni lo del abuso infantil, ni la manera tan vil en que se sostiene la ciudad encima de estos niños que se alimentan de cemento y duermen en las tuberías.

-Usted preferiría verlos muertos.

En realidad no creo que eso que tienen pueda llamarse vida. Simplemente creo que un control de natalidad no le haría nada mal a este país y al tercer mundo en general.

-Lo que falta son valores.

Iglesias hay muchas y luego nomás sirven de atracción turística, Sr. Los orfanatos no son la respuesta, ni las adopciones. La respuesta es que somos muchos. Que la gente sensata, inteligente y con cierta sensibilidad no quiere tener hijos y la calidad de los productos –como se les llama en sus clínicas- va en detrimento.

-Cada criatura tiene el derecho a la vida.

¿Y en qué parte de ese derecho se garantiza una vida digna?

-Toda vida encomendada al Señor tiene su dignidad.

¿Y dónde queda el derecho de la madre a decidir sobre su cuerpo?

-Una vez concebido, la madre no tiene derecho sobre la vida de ese bebé.

¿Ni aunque ponga en riesgo su vida o haya sido violada y no conozca al padre o no tenga dinero para mantenerlo?

-Esos son casos extremos que no justifican un acto tan atroz como un aborto.

Pero ya no está la Madre Teresa para recibir a todos los hijos no deseados. ¿Usted los va a recibir en su seno?

-No sea grosero.

Hablabla en sentido figurado.

-Mucho peor.

Plop!

3 comentarios:

Sol dijo...

Las tangas, tanto como los bebés, son buenísimos métodos anticonceptivos.
A partir del momento de la concepción y hasta el alumbramiento, los bebés evitan los embarazos no deseados (científicamente comprobado). Además, después de su nacimiento, ayudan al control natural de la natalidad al aislar a la madre mediante barricadas de falta de sueño, depresión, botes de leche y pañales (especialmente si son de tela).
En cuanto a las tangas; su efectividad para evitar embarazos o enfermedades sexuales es del cien por ciento, siempre y cuando se les USE apropiadamente durante todo el acto sexual (igualito que los condones, ¿a poco no has leído las instrucciones?); con la ventaja de que no son desechables y se limpian en lavadora.

Manuel dijo...

Ja!! Buen punto.
Yo estoy totalmente a favor de utilizar a los bebés y a las tangas como métodos anticonceptivos, pero no en detrimento de las políticas de prevención del vih y otras enfermedades de transmisión sexual (más bebés por ejemplo).
El Señor Serrano enfrenta un juicio por desvío de fondos públicos y unas de las pruebas en su contra son facturas millonarias gastadas en tangas que, de seguro, no se usaron como cubrebocas, por lo menos no todo el tiempo.
Ese dinero del que compraron sus tangas y otras cosas (de seguro condones no) fue olímpicamente arrebatado al presupuesto de prevención y se lo dieron a Provida para que construyera más clínicas de apoyo a la mujer, que todo mundo sabe cómo se las gastan.
Independientemente que los puntos de vista sobre el aborto sean irreconciliables, no debe dejar uno de evidenciar la doble moral que eventualmente exhiben los prófugos de la inquisición que buscan a toda costa frenar cualquier atisbo de progresismo en el país.
A mi me encantan los niños (un ratito) y las tangas. Sé muy bien como usarlas, también los condones, pero no es el punto en este caso.
Pero tampoco idealizar la maternidad ni atizar las hogueras.

Sol dijo...

Coincido plenamente contigo. Mi comentario intenta ser completamente irónico y burlesco. :)